No caminas por tus propias fuerzas:
El convierte tus debilidades en fortalezas
No caminas por tus propias fuerzas:
Es completamente natural sentir dudas, temor o una profunda sensación de incapacidad personal ante una responsabilidad de dimensiones eternas.
Quizás te preguntas en la intimidad de tu mente: «¿Quién soy yo para que Dios me use?», «¿Cómo voy a interceder por otros si yo mismo tengo problemas?» o «¿Cómo voy a liderar con mis imperfecciones?».
Si sientes esa carga hoy, debes saber que estás en el lugar correcto.
El llamado de Dios nunca ha dependido de tu perfección o de tus fuerzas humanas, sino del poder de Su presencia.
La promesa absoluta del Altísimo permanece inmutable:
Dios te llama, Él no busca personas capacitadas; Él capacita a los que ha llamado. La promesa absoluta del Altísimo permanece inmutable y se activa sobre tu vida bajo una convicción inquebrantable: Dios está contigo en todo momento.
Para entender el peso de este respaldo, debemos mirar la historia de la salvación.
Cuando Josué enfrentó la abrumadora tarea de liderar a una nación entera hacia la Tierra Prometida tras la muerte de Moisés, se sintió intimidado.
La respuesta de Dios no fue darle un ejército más grande o una estrategia militar humana, sino una orden directa basada en Su compañía en
Josué 1:9:
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas».
Tu valentía no nace de tus recursos económicos, de tus títulos académicos o de tu seguridad personal; tu valentía nace de saber Quién camina a tu lado en el campo de batalla.
Su gracia es tu fortaleza y tu respaldo definitivo:
Asimismo, en tus momentos de mayor desgaste emocional y debilidad espiritual, cuando sientes que las fuerzas te abandonan, el Creador del universo te consuela con un pacto de preservación en
Isaías 41:10:
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia».
El Decreto de Dios Para Tu Vida:
Este no es un mensaje motivacional de optimismo humano; es un decreto del Dios Todopoderoso que promete sostenerte cuando decidas dar el paso de fe.
Y para consolidar esta realidad en el Nuevo Pacto, al instituir la Gran Comisión y encomendarnos la tarea de llevar el Evangelio a cada rincón, Jesús selló Su mandato con una garantía que rompe las barreras del tiempo en Mateo 28:20:
«Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».
Su gracia es tu respaldo definitivo, Su Espíritu Santo es tu guía y Su presencia constante es tu victoria diaria.
Recuerda: No caminas solo.
Obispado de Misiones Ultramarinas
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